Háblales sobre el consentimiento

El tema del consentimiento es simple, consentir es dar un “sí” inequívoco y obvio. Se puede incluso enseñar a los/as niños/as más jóvenes sobre el consentimiento. Si lo haces no solo estarás poniendo hincapié en tu mensaje de que es importante establecer y respetar los límites personales (dirígete a la sección “Relaciones Saludables”) y sobre el tema del contacto físico apropiado o inapropiado, o el toque apropiado o inapropiado (dirígete a la sección “Sexualidad Saludable”); sino que estarás ayudando a los/as jóvenes a convertirse en personas que en sus relaciones sexuales respetan el consentimiento el consentimiento.

Enséñale a tus hijos/as lo siguiente:

  • A pedir permiso para tocar a una persona, incluso si son amigos/as y compañeros/as de clase. Enséñales a pedir permiso para hacer cosas como, por ejemplo: “¿Puedo tomarte de la mano?” o “¿Puedo darte un abrazo?”
  • Una persona puede dar su consentimiento o retirarlo cuando quiera. Puedes decirle a tus hijos/as, por ejemplo: es posible que tus amigos/as decidan después de cierto tiempo que ya no quieren tomarte de la mano, o que incluso cuando previamente habían estado de acuerdo y aceptado que les abrazaras, tal vez ahora ya no quieran que lo hagas. Enséñale a tus hijos/as a chequear con frecuencia si la persona mantiene su consentimiento.
  • Enséñales que solo porque alguien no haya dicho “no”, eso no quiere decir que definitivamente esté diciendo “sí” (solo si la persona dice “sí” expresamente entonces eso significa que está queriendo decir “sí”). Enséñales que solamente la persona que va a ser abrazada puede dar su consentimiento y decidir  “Sí, está bien que me des un abrazo,” antes de que lo/la abraces.

Sé un ejemplo en la aplicación del respeto a las reglas de dar consentimiento y apoya activamente a tus hijos/as cuando pongan en práctica las reglas del consentimiento y establezcan sus propios límites individuales.

Háblales sobre la abstinencia Y TAMBIÉN sobre el sexo seguro

Es posible hablar a los/as jóvenes sobre la abstinencia y también sobre el sexo seguro sin que eso les trasmita necesariamente un mensaje “contradictorio”.  Desde una edad temprana muchos/as escuchamos mensajes contradictorios sobre distintos temas, lo que no es necesariamente malo. Por ejemplo, tal vez los/as abuelos/as de tus hijos/as les dicen que tienen que comerse todo lo que tienen servido en su plato, pero tal vez tú les dices que cuando se sientan llenos/as no continúen comiendo.

Si los/as jóvenes conocen diferentes opciones que pueden escoger, esto les servirá a desarrollar su pensamiento crítico sobre distintos temas.  Y si en algún momento se encontraran en una situación donde se sintieran tentados/as a comportarse de una manera riesgosa, serían capaces de evaluar las opciones que tienen y los posibles resultados de lo que opten por hacer. Enséñales desde una edad temprana, poco a poco, a tomar decisiones cada vez más complejas (dirígete a la sección “Relaciones Saludables”), para que puedan sentirse capaces de evaluar diferentes opciones y aprender que las decisiones tienen consecuencias. Esto les va a ayudar a desarrollar su pensamiento crítico, una habilidad que importante aprendan a emplear para que en el transcurso de sus vidas sean capaces de tomar decisiones saludables.

Los/as niños/as reciben diferentes mensajes  provenientes de sus familias, escuelas y comunidades, los cuales necesitan procesar. Los/as adultos/as son responsables de ayudarles con esta tarea. Padres, madres y adultos responsables del cuidado de los/as menores cuentan con años de ventaja a su favor durante los que pueden enseñarles a sus adolescentes valores y principios a seguir, pues conocen la mentalidad y personalidad de los/as adolescentes que tienen bajo su cuidado, sus historias y metas futuras. Los padres, las madres y otros/as adultos/as tienen la vida entera de los/as adolescentes para enfatizar y reiterar los mensajes que son más importantes. A veces a los/as hijos/as no les damos el crédito suficiente cuando le prestan atención a los principios estamos enseñándoles y cuando se esfuerzan para seguirlos en sus vidas.

Padres, madres, maestros/as y otros/as adultos/as están trasmitiéndoles un mensaje transparente y directo a los/as jóvenes cuando les dicen: “Estoy convencido/a de que lo mejor es que no tengas relaciones sexuales durante la adolescencia, pero también considero importante que tengas información sobre métodos anticonceptivos y otras formas de protección para que estés mejor preparado/a cuando un día te encuentres listo/a para tener relaciones sexuales y sepas cómo evitar un embarazo no deseado”. Mensajes de este tipo les trasmite cómo esperas que se comporten siguiendo los principios que quieres respeten durante la adolescencia, a la misma vez que los/as equipas con la información que necesitan para que en un futuro les pueda servir de referencia.

Estas conversaciones proveen a los/as jóvenes las armas necesarias para poder actuar de forma responsable pues en algún momento terminarán necesitando la información correcta sobre determinados temas como métodos anticonceptivos y las relaciones sexuales saludables. Es importante que los/as adultos/as sean conscientes cuando hablen con sus hijos/as de informarles cuáles son los valores y principios que quieres que respeten y observen. Puedes decirle, por ejemplo, “pienso que no debes tener sexo hasta que seas más grande y espero que lo respetes”, dándoles también el reconocimiento de que como jóvenes han alcanzado un nivel de madurez más alto que los/as niños/as y que por ello es importante ofrecerles más información que les permita tomar decisiones que sean saludables para sus vidas. Puedes decirles, por ejemplo: “Cuando decidas tener intimidad sexual con alguien, te pido por favor que siempre te asegures de protegerte contra cualquier enfermedad de trasmisión sexual y [si es apropiado para la edad y el caso] contra el embarazo.”

Conversa con los/as jóvenes sobre el hecho de que es posible que ciertos actos “los/as sorprendan cuando menos lo esperan”

Si le preguntas a un/a joven por qué no usó un  método anticonceptivo o un condón, muchos/as jóvenes te dicen que les “pasó sin estarlo esperando, sin haberlo planeado, perdimos la cabeza y no nos protegimos”.  Asegúrate que les quede claro que ese comportamiento no está bien, e insiste en que son responsables de las decisiones que toman por sí mismos/as. “Deberías estar preparado/a, esa es la manera madura de actuar.”

¡Ten confianza en que puedes hacerlo! Imagínate la siguiente situación: Entras en la habitación de tu hijo/a adolescente y encuentras condones, información de contacto para centros donde examinan si la persona tiene una infección de trasmisión sexual, o encuentras métodos anticonceptivos.  Respira profundamente y recuerda que estas son señales de que las conversaciones que estás teniendo son importantes, que tu hijo/a adolescente está prestando atención, y que está poniendo su esfuerzo para tomar decisiones responsables y maduras. Úsalo como una oportunidad para conversar, apoya a tu hijo/a adolescente en el proceso de toma de decisiones saludables, comparte con él/ella cómo te sientes y conversen sobre la intimidad, el amor y la responsabilidad.

Ahora que has aprendido cómo conversar con tus hijos/as sobre la Sexualidad Saludable, Relaciones Saludables, y Comunicación Saludable, visita la siguiente página de consejos sobre cómo Tomar Acción