Recuerda que nunca es demasiado tarde

Si aún no has tenido conversaciones sobre estos temas con tus hijos/as, ¡no hay problema! Ellos/as siguen necesitando información correcta, apoyo y guía, así que siempre encontrarás oportunidades para empezar conversaciones sobre las relaciones saludables, no importa la edad que tengan.

Cuando los/as padres/madres sí tienen conversaciones sobre el cuerpo y el sexo, generalmente se concentran en lo que podríamos llamar “desastres” (las infecciones de trasmisión sexual, el embarazo no deseado o la violencia), en las cosas que no queremos ver en las relaciones de nuestros/as hijos/as o en su sexualidad. Pero debemos recordar que el sexo y la sexualidad son también aspectos buenos y positivos de la vida y desde este enfoque podrías ayudar a que tus hijos/as aprendan a:

  • Apreciar sus cuerpos
  • Expresar amor e intimidad de una manera apropiada
  • Disfrutar su sexualidad sin necesariamente tener que manifestar sus deseos en la realización de actos sexuales
  • Tener hábitos saludables como hacerse chequeos médicos rutinarios o auto exámenes de mamas o testículos.
  • Cuando hayan crecido y madurado suficiente y piensas que es posible que empiecen a pensar en tener sexo, háblales sobre los límites sexuales (los suyos y los de otras personas), sobre el sexo seguro y, si es necesario, métodos contraceptivos.

A muchos padres/madres y adultos/as responsables de menores les preocupa tener estas conversaciones pues temen que las mismas podrían fomentar comportamientos inapropiados. La estrategia es simple: diles la verdad, que el sexo y la sexualidad son tanto un placer como una responsabilidad. Muchos/as jóvenes han sentido atracción hacia alguien y han experimentado los sentimientos placenteros que se tienen cuando uno/a siente una fuerte atracción hacia otra persona, ya sea una estrella de cine, un/a atleta o un/a compañero/a de estudios. Estos sentimientos hacen que muchos/as jóvenes quieran estar cerca de esa persona, lo que también incluye un deseo sexual de cercanía. Este tipo de sentimientos son normales e importante que existan en las etapas de desarrollo. Reconoce que estos sentimientos son válidos y hablen sobre cuáles son los principios y valores en los que cree tu familia respecto al sexo y las relaciones. No olvides que los/as jóvenes son capaces de expresar su sexualidad de forma saludable y responsable.

La situación siguiente es un ejemplo: “Has hecho un trabajo formidable aprendiendo a cuidarte tu alergia a los mariscos. He visto como chequeas las etiquetas de frascos de alimentos, en restaurantes te he visto preguntar los ingredientes y hasta le has dicho a tus amigos/as  que llevas tu EpiPen (inyección contra una reacción alérgica). Me parece importante que también sepas que besar a alguien que acaba de comer mariscos también puede darte una reacción alérgica. Si sales con alguien es importante que se pongan de acuerdo pues esta persona tendrá que hacer ciertas cosas para ayudar a mantenerte fuera de peligro. Si esta persona come mariscos vas a tener que ponerte de acuerdo con él/ella para que no se besen en las siguientes 24 horas y para que antes de besarse se cepille bien los dientes y se enjuague bien la boca. Voy a chequear otra vez con tu alergista y asegurarme de que esta es la información correcta que debes seguir.”

Padres, madres y adultos/as responsables de los/as menores también deben estar preparados/as para brindar el mismo apoyo y guía para niños/as y jóvenes que son lesbianas, gay, bisexuales o transexuales (LGBT). Muchas personas saben desde una edad temprana que son LGBT; a otras les toma tiempo (a veces muchos años) descubrir por sí mismos/as que lo son. Como padre, madre o adulto/a responsable de un/a menor, debes asegurarte de informarte sobre temas relacionados con las diferencias de orientación sexual e identidad de género, pues tu hijo/a puede encontrarse en este caso. Y lo más importante es que todos/as tus hijos/as, incluso sin son LGBT, merecen recibir respeto y amor en sus relaciones con familiares.

Esto puede resultar incómodo para ti, también

Es posible que te sientas incómodo/a o nervioso/a, sobre todo si esta es la primera vez que tienes estas conversaciones. Admítele a tu hijo/a que te sientes así, y esto le va a mostrar que quieres conversar sincera y abiertamente (y tal vez te ayude a sentirte menos tenso/a). Pregúntate qué puede estar causando tu nerviosismo: ¿será porque nunca tuviste estas conversaciones con tu padre o tu madre? ¿Será porque no tienes todas las respuestas? Es buena idea que compartas con tus hijos/as lo que te hace sentir de esta manera. Pero es importante que te prepares, que te eduques sobre los temas que quieres conversar con tus hijos/as, di en voz alta las palabras que te hacen sentir incómodo/a y continúa comunicándote con tu hijo/a para que estas conversaciones se vuelvan más naturales.

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